domingo, 4 de marzo de 2018

Capítulo XI Las astucias de Eros

 Tercera senda
Creación como mundo, tiempo y deseo

Capítulo XI
Las astucias de Eros

…El origen encuentra su fin en el recomenzar... Como afirma Paul Valery: “Cuando una obra alcanza la belleza, pierde a su autor”.



Kant afirma en la Crítica del Juicio208: “bello es lo que sin concepto place universalmente”.

En el diálogo del “Banquete”, Platón afirma que la belleza, es el objeto de persecución, la meta y el motivo de todos los desvelos de Eros, el Dios más antiguo.



Eros es el deseo de la belleza, que junto con Afrodita inspiran la locura del amante. Las locuras “maniké” (o “manitiké”) y la “oionistiké” que relata Platón en Fedro212, no conducen a la fusión, acto, cuerpo y posesión unida a la divinidad porque quien ama, es más divino que el amado porque obedece al dios que se apodera de sí.



Gestación y alumbramiento, representan la metáfora sexual que describe la inteligencia del entendimiento, unida al sentido de ir en busca del “des-cubrimiento” que tiene el concepto de la verdad, como iluminación (aletheia).


En el anhelo de incorporarse y eternizarse uno mismo, el amor o la locura como unión con la divinidad, implica liberarse de los dolores del parto, para alcanzar conocimiento y vida verdadera.



Por sobre la discordia y la inmediatez esclavizante de los seres humanos, la belleza los trasciende porque no está en el plano de su finitud, sino en el acceso que éstos tengan a través de sus obras, para entrar al mundo de las ideas.



Como espacio de la obra humana, su traducción en historia, será la metáfora de un diálogo ininterrumpido del proyecto poetizador, que relata la condición ontológica de los seres humanos.


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