Tercera senda
Creación como mundo, tiempo y deseo
Capítulo XI
Las astucias de Eros
…El origen
encuentra su fin en el recomenzar... Como afirma Paul Valery: “Cuando una obra
alcanza la belleza, pierde a su autor”.
Kant afirma en la Crítica del Juicio208: “bello es lo que sin
concepto place universalmente”.
En el
diálogo del “Banquete”, Platón afirma que la belleza,
es el objeto de persecución, la meta y el motivo de todos los desvelos de Eros,
el Dios más antiguo.
Eros es el
deseo de la belleza, que junto con Afrodita inspiran la locura del amante. Las
locuras “maniké” (o “manitiké”) y la “oionistiké” que relata Platón en Fedro212, no conducen a la fusión, acto, cuerpo y posesión unida a la
divinidad porque quien ama, es más divino que el amado porque obedece al dios
que se apodera de sí.
Gestación
y alumbramiento, representan la metáfora sexual que describe la inteligencia
del entendimiento, unida al sentido de ir en busca del “des-cubrimiento” que
tiene el concepto de la verdad, como iluminación (aletheia).
En
el anhelo de incorporarse y eternizarse uno mismo, el amor o la locura como
unión con la divinidad, implica liberarse de los dolores del parto, para
alcanzar conocimiento y vida verdadera.
Por sobre la discordia y la inmediatez esclavizante de los seres humanos, la belleza los trasciende porque no está en el plano de su finitud, sino en el acceso que éstos tengan a través de sus obras, para entrar al mundo de las ideas.
Como
espacio de la obra humana, su traducción en historia, será la metáfora de un
diálogo ininterrumpido del proyecto poetizador, que relata la condición
ontológica de los seres humanos.






No hay comentarios.:
Publicar un comentario