Capítulo
VIII
Imagen,
imaginación e imaginario en Sartre
“El acto de
imaginación es un acto mágico. Es un encantamiento destinado a hacer aparecer
el objeto en que pensamos, la cosa que deseamos y también poderla poseer”.
La
imagen sólo es espontaneidad que se
produce y conserva al objeto en imagen.
La conciencia imaginaria puede ser creadora de “una nada de ser” contradictoria de lo real, por ejemplo con un centauro, dragón, sirena, ángel o serafín.
En
esta dirección, en la medida que la imagen va penetrando en su experiencia de sentido
imaginante, su parecido con el objeto real se atenúa y aparece el fenómeno de
la equivalencia.
La vida
imaginaria... Su débil vida depende de
quien los tiene en imagen, de su espontaneidad, que
al desviarse, súbitamente los aniquila.
Toda
peculiaridad de relación y vínculo con las cosas reales, está involucrada con la forma en que aparece la
conciencia afectiva.
Sartre
concluye que la condición esencial para que una conciencia pueda imaginar, es
que tenga la posibilidad estructural de proponer una tesis irreal.










No hay comentarios.:
Publicar un comentario