domingo, 4 de marzo de 2018

Capítulo IX La imaginación como tiempo


Capítulo IX
La imaginación como tiempo

Acontece como “espontaneidad” que realiza su más estricta función: la libertad. Imaginar es transitar desde el mundo de lo dado a lo posible, porque su temporalidad transgrede el presente y se constituye en acumulación, síntesis de tiempos, lleno de esperas y opciones, de porvenir y posibilidad.

La Voluntad de Poderio, Nietzsche (1954-56) plantea:

El “ens” es la verdadera base de A: nuestra fe en las cosas es la primera condición para la fe en la lógica [...].


Sartrem, advierte que aquello que se nos da como fuera de nosotros participa y proviene de la Existencia del Prójimo, por lo que las teorías clásicas tienen razón al considerar que todo organismo humano percibido remite a algo, y aquello a lo que lo remite, es el fundamento y garantía de su probabilidad.

El prójimo es ese yo mismo del que nada me separa, nada absolutamente excepto su pura y total libertad, es decir, esa indeterminación de sí mismo que sólo él ha de ser por y para sí




La “imagen imaginada” es el “ensueño” vinculado al origen de la poesía.

La mirada del otro enmascara en sus ojos, parece ir por delante de ellos. Esta ilusión proviene de que los ojos, como objetos de mi percepción, permanecen a una distancia precisa que se despliega desde mí hasta ellos -en una palabra-, estoy presente a los ojos sin distancia, pero ellos están distantes en el lugar en que “me encuentro”



En “L'eau et les Reves” (1942) Bachelard plantea que: ...la imaginación no es la facultad de formar imágenes de la realidad; es la facultad de formar imágenes que sobrepasan la realidad, que cantan la realidad .





La imaginación se vincula con la fantasía cuando produce “imágenes imaginadas”.



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